Capítulo 1: Inicio de un tormento
Un día como cualquier otro, sin novedades ni avances por parte de las personas.
Y por esa razón, ahí un niño se encontraba con harapos listo para su destino.
En algún momento de su estadía en el cielo había sido escogido por su Dios como obra de salvación de la madre tierra. Llevándolo a un cuerpo como capsula hasta su momento de partida, era raro, ya que jamás tuvo un cuerpo humano en ningún momento de su corta vida, pero eso no le quitaba la sensación de felicidad en su alma por tan importante misión.
Pero a ojos de los cuerpos humanos no era así, Cualquiera que viera esa situación pensaría que la crueldad humana había traspasado los límites, por haber abandona a ese ser puro en la calle.
Y así fue, una gentil familia iba pasando por ese lugar, acogiendo al muchacho huérfano de las desoladas calles. Pero se sorprendieron que a pesar de su aspecto este pareciera bien cuidado, Algo extraño a su parecer.
Y el joven infante los siguió, listo para su reencarnación en ese mundo.
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Media hora tenia de retrazo. Sus profesores lo reñirían por su tardan danza, y eso que ayer le habían advertido de sus llamadas de atención.
¡¿Pero que querían ellos?!
Todos sabían que Jaejoong no era de llegar temprano aun lugar. Y menos si estas tenían que ver con estudio.
Corrió y corrió, todo lo que sus piernas daban. Ya podía divisar la reja de la preparatoria.
Al parecer hoy también le tocaría trepar por los muros de la institución. Agradecía que no hubiera perros de vigilancia, si no todo fuera peor.
-Listo.-
Le había costado un mundo poder traspasar esa pared, algunas ramas se le habían incrustado en su cabello y rasguños en su rostro por la emocionante experiencia.
Pero a pesar de eso, su cabeza ya se estaba haciendo la idea de un regaño por parte de sus padres y Yunho.
Siempre le decían que tuviera cuidado. Que las calles eran peligrosas y nada sanas para un joven tan atractivo como el.
Porque aunque sonara ególatra y narcisista, así le habían dicho todos. Y mas su mejor amigo Yunho.
El siempre le reprochaba que nunca debía estar solo en las noches, porque y que su belleza llamaba la atención tanto de hombres y mujeres.
El si tenía problemas.
La gente no era mala. Solo un poco despistada y desordenada.
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Y tenía razón.
Al apenas poner un pie dentro del recinto del aula. Yunho y la maestra lo habían fulminado con la mirada y eso en parte dolió.
No por la educadora si no mas bien por la decepción y la mala imagen que le estaba dando a Yunho.
Hace una semana el había prometido que no volvería a llegar retrasado, pero al parecer había quedado mas que claro, que el no era muy puntual en lo que respectaba la hora.
Yunho en esos instantes le estaba curando las heridas en la enfermería, ponía pomada en los rasguños y raspones que tenia en sus mejillas.
No sabia porque el había tomado solo la decisión de curarle. De repente al entrar le había colócalo en la camilla y su mirada se proporciono a la enfermera rudamente. Y eso le sorprendió y mas aun cuando escucho la voz gruesa salir de su garganta con un gruñido.
-¿Qué sucede? ¿Por qué tratas a la enfermera así Yunho?...-
Y decir aquello le había costado un mundo. Porque de repente Yunho le había sentado en su regazo sin pedirle permiso.
Sus mejillas se sonrojaron y a Yunho le pareció gracioso.
Jaejoong mordía sus labios nerviosamente, mientras su cara y mirada bajaban avergonzadamente hacia un punto ciego de la habitación.
-Sube la mirada necesito ver la herida.-
-No necesitas hacer esto...-
Y al parecer su sugerencia había traspasado de una oreja hacia la otra, porque delicadamente puso su mano en su quijada y le había levantado el rostro. Ver a Yunho de cerca le daba escalofríos.
-Después se te infectan Jaejoong.-
-Como si fuera algo tan grave...-
Yunho paro en seco al escuchar ese murmullo, porque si al parecer la intención de Jaejoong era que no escuchara, pero para su mala suerte el había oído y muy bien.
-Es igual Jaejoong... ¡Ah! Se me olvidaba, no creas que me haya olvidado lo de tu promesa rota.-
Eso le había caído de sorpresa.
Subió su vista y la sonrisa burlona que tenia Yunho en su rostro, significaba que el estaba disfrutando su sufrimiento.
-Se que no la has olvidado. Eres tu Yunho... Jamás olvidas algo y menos si es algo referente a mí. Dime porque te preocupas tanto por mí. ¿Eh?-
Se acerco al rostro del mayor y pudo sentir las respiraciones de ambas intranquilizarse y juntarse. Los labios de Yunho estaban ligeramente abiertos, aunque el no parecía intimidarle su cercanía.
-Porque eres mi amigo. Además eres muy confiado para este mundo, alguien debe cuidarte, ¿No crees?-
Y se sonrojo. Tal ves no fuera tan buena idea haberse acercado tanto.
-Como quieras Yunho...-
Alejándose un poco. No era divertido molestarle si el no parecía inmutarse. Eso le quitaba la gracia.
-Termine de colocarte pomada, no vayas a volver a llegar tarde Jae y si es así llámame para irte a buscar. Todavía no entiendo tu obstinación por lo de recogerte a tu casa.-
-Simplemente no quiero, así que deja de insistir que no voy a aceptar.-
Jaejoong de inmediato trato de levantarse, pero una mano en su cintura le impidió realizar dicha acción. Estaba molesto con el, no sabia porque pero simplemente quería alejarse de su calor... De su cuerpo.
Mientras que para Yunho era divertido ver los pucheros que hacia por su molestia.
Jaejoong era muy infantil.
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-¿Dime esta bien que eso ocurra?
-El sabe que ninguna relación esta aceptada. El guardián 00001 conoce las reglas y el motivo del porque esta allá no es por tener novio.-
-Pero al parecer olvido ese pequeño detalle... Jaejoong talvez ya no es apto para esta encomienda, tal vez hay que traerlo de vuelta.-
Ese simple comentario le había traído dolor de cabeza. ¿Por qué no tenían un poco de fe?
El tenia la plena certera de que Jaejoong era uno de los indicados en la recolección de información sobre el cuidado de la tierra. Solo que a veces el se comportaba como un adolescente, algo muy natural, ya que desde que abandono su hogar verdadero se había vuelto uno de ellos.
-No. Yo confío en el, se que el será capaz de cumplir con el objetivo.-
-No estés tan seguro Changmin...-
El sabía que Jaejoong parecía distraído y distante del plan original, pero todavía no era hora, el sabia que mas adelante todo empezaría a encarrilarse.
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Las dos de la madruga.
Y Yunho se encontraba en su cama con el pecho desnudo pegado a este, estaba boca abajo, listo para recuperar un poco de energía perdida en su día de estudio.
Si no fuera por el irritante sonido del teléfono avisándole de un mensaje de entrada.
¿Quién diablos se atrevía a llamarlo a esa hora?
Estiro su mano con pereza, palmeando la mesa de noche que estaba justo al lado de su cama.
Otro sonido más por parte del fastidioso aparato y miro la pantalla.
Jaejoong...
Un susurro salio de sus labios al reconocer el nombre de la persona que interrumpía su calma y descanso. Estaba extrañado, Jaejoong no era de las personas que les gustaba molestar a sus amigos, hasta a su misma familia. Su personalidad era muy reservada, tranquila y respetuosa. Una virtud que a la vez podría traerle consecuencias en el futuro. A el le disgustaba fastidiar a otras personas con sus problemas personales.
-¿Qué ocurre Jaejoong?-
Su voz había salido con una tilde de preocupación.
Su cuerpo entero se estremeció de forma extraña y anormal. Su Jaejoong estaba sufriendo.
El siempre tenia esa especialidad sobre el. Eran como almas gemelas, cada uno sentía lo que el otro le ocurría en cualquier momento o lugar donde se encontraran, hasta podían descubrir los pensamientos del otro.
Era algo especial solo para los dos.
-¿Jaejoong...?-
Su preocupación aumento un poco más si es que era posible. Un susurro y un jadeo lastimero salio de la garganta de un Jaejoong desecho.
Los niveles de preocupación aumentaron desniveladamente.
-Voy para allá, espérame Jaejoong...-
Y solo había colgado para vestirse. Yunho no sabia en que momento se había levantado para arreglarse, pero eso no importaba por ahora, solo se vestiría lo suficiente para que cubriera su desnudes; un polo que tenia en el perchero y se dirigió al estacionamiento.
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-¡¿Qué demonios te pasa?! ¡¿Quieres que te golpee?!-
Jaejoong solo escuchaba gritos y golpes afuera de su puerta.
Vidrios; cristales rompiéndose con fuerza.
¿Por qué se comportaban así?
Ellos no eran sus padres. Los que estaban afuera solo eran desconocidos para el.
Jaejoong por reflejo solo supo llamar a Yunho. De un momento a otro se encontraba con el teléfono en la mano, marcando el número del moreno.
Y al escuchar su voz por el auricular, su alma volvió al cuerpo, listo para volver a respirar.
Sus ojos se encontraban hinchados y rojos por tanto llanto y dolor que sentía en ese preciso momento.
Suaves jadeos lastimeros salían de sus labios ya hinchados por tratar de callar los hipidos que se atoraban en su garganta.
Jaejoong en esos instantes se encontraba en una posición de protección y miedo. Su cuerpo se abrazaba a si mismo contrayendo las rodillas para darse un poco de calor y reconforte del que pedía a gritos en su pequeña alma.
-¡¿Por qué lo hiciste?! ¡¡¿Dime?!!-
Un nuevo grito por parte de su madre se expandió por las estrechas paredes de la casa.
Y después solo silencio.
Estaba asustado. No sabía que hacer o a donde ir, tal vez podía asomarse para saber si ya todo estaba calmado, para saber si ya esa pelea había terminado.
Pasos dentro de la casa que apresurados corrían a su habitación.
Tal vez sea su padre que quiera darle una explicación.
Si tal vez seria eso.
Se acerco a la puerta con pasos indecisos listo para recibir algún regaño o golpe de aquel extraño padre.
-¿Papá?-
Jaejoong salio de la habitación, notando desde las escaleras un desastre descomunal de la sala. Todo estaba por el suelo... Roto y rasgado, objetos que tanto costo conseguir para la vida diaria desparramados como simple basura.
Sus ojos se aguaron soltando a la misma vez un gemido de dolor. Ahí al lado de la pequeña mesita pudo deslumbrar una sombra en el piso. No sabia quien era, por la causante oscuridad en la que se encontraba la casa, o esa pequeña área de la misma.
Pero solo sabía que no se sentía en casa.
Manchada y malograda era ese hogar.
Pero derepente una mano se poso en sus ojos, evitando que viera la imagen siniestra de su casa. Silencio y nada era lo que presenciaba su alma en esos instantes.
-Tranquilo...-
Un susurro y un último aliento en la nuca fue lo que presencio antes de caer desmayado en los brazos de su salvador.
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Suspiros... Fiebres y preocupación.
Yunho media la temperatura de Jaejoong cierto tiempo, para asegurarse que la fiebre estuviera cediendo.
Su mente trabajaba sobre cual podría ser la razón del estado de la casa de su amigo Jaejoong.
Y también, sobre que excusa podría darle.
Escucho un movimiento proveniente de la cama en la que estaba apoyado.
Jaejoong había abierto los ojos mirándolo fijamente. Analizándolo y cerciorándose de que fuera el.
Poso su mano en la pálida mano de su castaño amigo, esperando a que este dijera una palabra, una corta frase para saber su estado. Pero al parecer este no tendría la generosidad de cumplirle su deseo.
Una sonrisa, que más bien parecía una mueca en su hinchado rostro. Jaejoong volteo su mirada desviándola al edredón de esa calida cama donde esta reposando su frío y tembloroso cuerpo.
Mostró una sonrisa tratando de tranquilizar a Yunho, lo que al parecer no funciono, porque de inmediato este lo miro con replegaría sin ninguna expresión en el rostro.
-Yunho...-
-¿Desde cuando?-
Jaejoong se sorprendió por las duras y directas palabras de su amigo. Yunho no mostraba compasión ni preocupación en su rostro, y no es que no lo sintiera si no más bien es que no quería. Yunho conocía muy bien a Jaejoong, y sabia bien que si no hablaba directamente el jamás le respondería y solo se iría por las ramas.
-No lo se... Es la primera vez que ocurre... Yo solo...-
Y Yunho supo que en verdad estaba diciendo la verdad. Jaejoong era del mal mentir y este no era su fuerte.
Pero solo estaba seguro de algo.
Para que algo así se presenciara en la casa de Jaejoong, los problemas debían de haber surgido hace mucho.
De la noche a la mañana no podía crecer rencor en una familia.
Porque si, la imagen vista en esa casa era odio puro.
Continue...
Ah... Aquí esta el primer capitulo. No se porque pero parece que mis historias son dramáticas. Pero bueno,, espero lo disfruten se cuidan.
Bye.
ahhhhhhh k triste si son dramaticos ahhhhhhhhhhhhhh ,,,,,
ResponderEliminarmeeeeeeeeee encanta m gusta la angustia jajajaaj k masca somos ash tienes buenos ficos espero k los puedas postera seguido k todos estan muyyyyyyyy interesantes cuidate y no demores mucho ok besos