Oneshot: El cisne negro



Yunjae

Oneshot


El lago de los cisnes. Una obra de amor y esperanza.

Donde la historia se desarrolla sobre dos personas enamoradas que dan todo lo que tienen por su amor. Por una vida eterna juntos.

Una entrega total y sin límites. Negando aquellas voces que solo impiden ese futuro que ambos desean.

Que luchan con cada lágrima que poseen sus débiles corazones. Solo logrando por un instante... unos escasos momentos la separación de  Odette con el príncipe Erick.

Engañándolo con un voto de amor eterno a la persona equivoca trayendo en si la muerte de su princesa.

Esa es la historia del lago de los cisnes. En resumen.

Un cuento que era parecido al suyo, solo que con un final un poco diferente.

Mi príncipe eligió a la otra princesa, con la diferencia de que no estaba encantado ni nada parecido.

Solo tal vez por ser un poco diferente a lo que describen los cuentos de hadas, o porque mi belleza no era lo suficientemente, como para salvarme y arriesgar su vida en el proceso.

Solo dejándome en el camino.

Dejándome atrás, sin siquiera mirar un poco en su pasado.

Ese es mi versión del Lago de los cisnes.

Mi versión de un amor olvidado y ultrajado...

*****

*****

Todo el día... Todas las noches tratando de no pensar en el motivo y razón de su ausencia.

El corazón agotado por la ignorancia de su pareja. ¿Acaso la distancia podía más que ellos? ¿Acaso el amor que se juraron no era lo suficientemente fuerte, como para sobrevivir la lejanía y el tiempo? ¿O tal vez haya cambiado de opinión sobre el? O simplemente que ya no era lo suficientemente bonito para estar a su lado.

Si esa era. Entre todas era la más razonable y lógica de todas.

Una persona que poseía un gran encanto y atractivo, además de ser conocido en el espectáculo. Debía de tener un ojo crítico.

Aquel espejo que se encontraba en su modesta habitación, le afirmaba aquello. No era tan bonito... No lo era.

Ver su imagen, su cabello, sus labios le irritaba.

Me gustas Jaejoong...

Aquella voz que antes le susurraban palabras de amor, le enfermaba.

No era lo suficiente bello para estar a la altura de las personas que le rodeaban.

Suspiro con tristeza al saber su realidad. ¿De verdad era ese el motivo?

¿Yunho todavía me sigues queriendo?


*****

*****


En aquel salón se podía escuchar suspiros enamorados. Todos viendo aquel nuevo trabajo que realizaría el actor envidiado por todos y deseado por miles.

El se incluía entre aquella muchedumbre. Alegre por los logros y éxitos que estaba cosechando, fruto de sus esfuerzos.

Jaejoong mordía sus labios, tratando de no ser tan evidente. Seria un poco raro ver a un chico embelesado por la imagen de otro hombre en un televisor.  Aunque en su mayoría, casi todos sabían sobre sus gustos. Y por lo momentos ya tenia suficiente con las burlas de sus compañeros por su estructura ósea delicada.

En la mañana recibía una cantidad enorme de palabras obscenas por sus preferencias, llamándole con nombres tan crueles que era incapaz de pronunciarlo en voz alto. Aunque ellos parecían no comprender, que ser homosexual no era contagioso, pero lo mejor era quedarse callado así no tendrían motivos para golpearlo.

Y eso le hacia pensar... ¿Acaso estaba mal querer a alguien de tu mismo sexo?

Por ser un poco diferente ¿Se merecía todos esos insultos? Los hombre del instituto decían que el ya le había abierto las piernas a todos. Y eso era pura mentira, el solo había salido con un solo chico, y ese era Yunho.  Aunque claro obviando ese nombre en cualquier conversación, arranque de histeria que pudiera tener o soltar por la cólera del momento.

El jamás... Jamás trataría de dañar a esa persona, no importando que le escupieran solo para intentar sonsacar la verdad. Aunque era muy poco probable que un actor de tan alto renombre como el, portador de una mirada de seriedad y seducción, con un físico de un verdadero hombre, fuera de la acera contraria. Bueno obviando que a Yunho solo le gustaba el.

Pero igual tenía sus dudas.

Un hombre que se acostaba con otro, y pasaba más allá de besos, caricias y masturbación, era en definitiva gay. Así el lo pensaba.

Aunque no insistía mucho en el tema, ya que según el manchaba su ego de hombre.

Pura blasfemia.

-¡No puedo creerlo! Es increíble. Aquí. En nuestra universidad. El dios griego…

Jaejoong solo pudo abrir sus ojos por sorpresa a lo que leía. Escuchando cada vez menos las voces de sus compañeras que gritaban histéricas por la noticia que aparecía en esa pequeña televisión. 

Según el nuevo reportaje, parecía que el más pedido entre todos los actores, grabaría unas escenas en su instituto.

Y eso era una gran noticia.

Una muy grande, ya que era poco conocido que algo así ocurriese. Y pestaño sin creerlo.

Su Yunho estaría por aquí. Caminando por los mismo pasillos, respirando el mismo aire. El desorden que se formaría será incontrolable. Ya se imaginaba las chicas tratando de tocarlo y conseguir su número telefónico. Sonrío por lo cómico que seria verlo.

El nos se lo daría, porque a pesar de todo el seguía siendo su novio. Aunque un novio te diría que estará cerca de donde te encuentras, y más sin haberlo visto por tres meses… Suspiro.

¿Por qué el no se lo había dicho? ¿Por qué tenia que enterarse por televisión, si el era su pareja cierto?

Solo cerró los ojos tratando de buscar una respuesta.


*****

*****



Cada mañana era una batalla para su mente desde que esos rumores se habían extendido por todo el país.

Doloroso, mentiroso...

Era lo que abarcaba sus pensamientos. El no era capaz. Lo conocía y el no era así... No lo era. A pesar de todo, el siempre le dijo que le amaba.

Suspiro y trato de calmar esos remolinos de sensaciones de miedo y ansiedad que se aglomeraban en su corazón. No podía llorar, no debía.

Porque sabia que después de saber la verdad, se reiría y pensaría "Que desperdicio"

Cerró sus ojos, recordando esa pequeña frase.


Jung Yunho se casara con Boa


El cisne siempre mantenía su compostura, hermoso y calido frente a las personas. Un animal admirado por su belleza y delicadeza. Pero entonces, ¿Por qué se sentía como un cisne negro?



*****

*****

Cada día la fecha de las grabaciones se aproximaba más. Dos días y medio era lo que faltaba.

Debería estar brincando de felicidad. Pero no, ya en su cuerpo no había nada. Ni una pizca de sentimiento... Nada.

Sentado en su asiento asignado por orden de apellidos, siendo el uno de los últimos en el fondo, mirando aquel aparato que parecía más bien una reliquia y una pieza de arte, que de utilidad.

¿Cómo había terminado así? Ya a nadie le importaba, ya nadie le cuidaba ni le quería.

Ahogado en un pozo sin fondo, consumido por la oscuridad.

Anémico y con una úlcera del tamaño de un elefante en su estómago. Y no se pregunto porque, los motivos, las razones las conocía. No comía, no dormía, ni estudiaba. Ya no tenía suficiente dinero para esas necesidades. Según la explicación del doctor, tenia que tratárselo para que no enfermara mas.

Y el no quería ni podía pagar un hospital y medicamentos. Era caro, y solo le quedaba dinero para la renta del mes que viene. ¿Dónde dormiría después?

Había pensado en vender las pocas cosas que tenia, entre ellas el celular que estaba en sus manos. Sabía que más adelante se iba a arrepentir, pero  ya no le era útil.

El único numero que estaba guardado ahí, era el de el.

Sus ojos se empañaron. Todo se estaba complicando.

Vio a su alrededor y nadie. Absolutamente nadie le miraba, nadie se acercaba a preguntarle porque la mala cara.

Y supo que dejar las clases no era tan malo, además así no le vería la cara el viernes, no tendría que ver esa sonrisa falsa, esas palabras vacías.

Se iría y olvidaría.


Veo el cielo y me imagino volando al lado tuyo, pero estiro mi mano y solo existe el vacío que nos consume a diario.

*****

*****


Nada... No queda nada.

Unas paredes viejas y agrietadas. Ni sabanas, ni ropa.

Se había quedado solo, hecho ovillo en un rincón. Con solo una camisa y unos boxer viejos.

Su mirada perdida en algún punto ciego de la pared escarapelada, esperando que los días pasaran y lo consumieran en su sombra. Negro como la noche era lo único que podía ver a través de sus ojos. Ciego y olvidado por la sociedad.

 Tenia hambre, su estomago rugía con necesidad. Pedía algo caliente que le abrigara.

Dos días sin comer ni saborear algo. Tan delgado que daba miedo, sus huesos se marcaban en su cadera, aquella que trabajo duramente para mantener, para poder tener un cuerpo que pudiera atraer un poco a Yunho. Que amara tocar y sostener. Ahora lo único que quedaba ea huesos y una úlcera  que crecía y crecía consumiendo lo poco que quedaba de el.

Una lastimera sonrisa se mostró en su demacrada cara, tal vez Yunho sabia que el era un desastre, que necesitaba de alguien para vivir. Y por eso lo dejo, no lo culpaba.

Como culparlo... No sabia cocinar, era torpe y malo en la cama. Feo además.

Fue una decisión inteligente. El se había dado cuenta que con el no prosperaría, que no llegaría a cumplir sus metas si el se mantenía a su lado.

Suprimiendo sus talentos.

Eres feo por eso te dejo.

Verdad

No sirves para nada, ni siquiera puedes encontrar un empleo.

Verdad


Todo era verdad...

Jaejoong no tenia derecho a gritar, ni de pedir ayuda. Se lo merecía, todo se le merecía.


Mi corazón esta tan herido, que ya no lo siento latir. Perdón mi amor por todos mis errores. Ódiame y olvídame.


*****


*****



Sus parpados pesaban. ¿Ya habría muerto o seria otro día más para agonizar y recordar sus pecados?

Abrió lentamente sus ojos y vio a Yunho en medio de la sala vacía, sus ojos se abrieron por la sorpresa e incredulidad.

Trato de hablar y decirle algo, pero su voz no salía. El lugar donde se encontraba cambio radicalmente, viendo ahora un apartamento de lujo que pudo reconocer de inmediato. Era el departamento de Jung. Abrió un poco más sus ojos, viendo cada detalle de aquel lugar, todo esta igual a como recordaba, pero solo una pequeña diferencia noto. Una hermosa mujer salio de la nada y se abrazo a aquel cuerpo que muchas veces le abrazaron con pasión.
Y eso no fue lo más doloroso que presencio, si no de ver que encajaban a la perfección. El rostro de los dos era hermoso, con una finura y modales que el no poseía, ni llegaría a poseer. Sus sonrisas blancas y perfectas con un rostro lleno de felicidad y gozo. Recordó su sonrisa y era tal vulgar al lado de ellos, que  intento tapar su boca con la mano.

¿Está era la realidad? ¿Así estaría el ahora, siendo de verdad feliz?

Trato de voltear su rostro para evitar ver aquel beso que de repente llego a la escena, pero su cuerpo no respondía.  

Y no podía sentirse herido… No es que lo aceptara, solo que al ver como Yunho sujetaba la delicada mano de la mujer y la dirigía a su habitación, después de ese largo beso lo comprendió.

Se amaban... ¡Se amaban!

El jamás le miro así. Trato de cerrar sus ojos y desaparecer, pero su cuerpo parecía no querer cooperar. Y de un momento a otro, apareció dentro del cuarto y los vio recostado.

Yunho encima de ella y susurrando cosas que no lograba comprender. Trato con todas sus fuerzas de levantarse, pero lo único que logro fue sollozar.

Desahogarse y querer morir allí mismo, era el peligroso pensamiento que rondaba su mente.

Yunho

Te amo...

Y todo se volvió oscuridad... Solo en la lejanía  llegue a escuchar algo rompiéndose y tal vez ese fue mi corazón desquebrajándose...


*****

*****


Al instante apareció frente a un cuarto de espejo desnudo de pies a cabeza, sin nada que le cubriera.

Y una voz salía de la lejanía. Macabra y lúgubre como si quisiera o mejor dicho si lo odiara, como si ya no tuviera esperanza...

¿Ves tu reflejo Jaejoong?

Si...

¿Qué ves?

A una persona consumiéndose...

¿Qué más?

A mi...

¿Y como te ves?

Desagradable...

¿Y por eso crees que el te dejo?

No

Entonces ¿Por qué?

Por ser insuficiente para el.

¿Y crees que alguna vez le gustaste?

No

¿Entonces que sentía así ti Jaejoong?

Lástima...

¿Y que sientes por eso?

Dolor... Pe...Pensé que podía llegar a gustarle si me esforzaba.

¿Y que quieres hacer?

Desaparecer...



*****


*****



Automáticamente abrió sus ojos y reconoció el pequeño apartamento en el que vivía. Fue un sueño.

Trato de levantarse, pero sus delgados brazos no soportaban su esquelético cuerpo. La fatiga y el hambre le estaban ganando. Solo quería recostarse y dormir un poco más.

Además no tenía nada que hacer, solo esperar a que en algún momento no se levantara mas.

Bostezo y sacudió su descuidado cabello. Seguro que debía de tener unas ojeras que le llegaban al cuello. Se impulso, sujetándose de la pared para ir a buscar el periódico.

Camino sin apuro y un montón de sobres estaban allí, logrando que la puerta no abriera completamente por  la acumulación de facturas que pagar. Luz, agua, teléfono, etc. Diviso el periódico y lo agarro por un instante antes de soltarlo de inmediato.

Cerró la puerta y se apoyo en ella deslizándose hasta el piso. Su cabeza desapareció entre sus piernas flexionadas, sujetando su cabeza con rudeza. Tratando de olvidar aquella imagen que se encontraba en la primera plana de las noticias de hoy.

La mujer era igual a la de su sueño... Era ella. La persona que hacia feliz a Yunho. La persona que poseía enteramente su corazón.

Corrió al baño y se encerró en el. Mirando el diminuto espejo que reposaba encima del lavamanos.

Se odiaba por ser la persona que impidió la felicidad de Yunho. Busco entre la pequeña gaveta una hojilla de afeitar y la miro con miedo.

Ella podía solucionar sus problemas, sus tormentos. Hacer que aquellas voces se callaran y le dejaran tranquilo.

Se introdujo dentro del agua que hace días se encontraba estancada. Mojando su camisa y cabello. Se hundió aguantando la respiración pensando en lo que estaba apunto de hacer, recordando lo que había vivido,  y en lo que podría llegar a vivir más allá de este mundo. 

Irguió su brazo, posando la hojilla en su muñeca y corto.

Cortó y cortó sin miedo.

A nadie le importaría que el muriera. Ni siquiera Yunho, porque si fuera así, el le fuera ido a ver, a pesar de que no supiera su dirección le fuera buscado.

Corto y corto. Cada vez más profundo en ambas muñecas. Se recostó y espero.

Su alma se sentía fría y lejana, sus parpados pesados. Y los cerros para no abrirlos más.


*****


*****


Aquel cuerpo inerte...  Aquella bañera, prueba y testigo de una locura.


Fin


Se que tarde en actualizar. Pero es que varios asuntos me lo impedían, entre ellos el ánimo. Estaba decaída y sin ganas de escribir, de verdad lo siento espero que les haya gustado. Nos vemos.

Pd. La canción que me inspiro fue la de Touch de Miss-a y muchas gracias a las personas que les gusta mis fics ^^

4 comentarios:

  1. fue demasiado triste TT_TT
    yunho lo boto lo desecho a si de facil, pobre JJ cuanto le a de aber dolido,encima enfermo y morir solo TnT sin nadie , ni dinero ni nada, y yunho ahi casado y el sufriendo solo, al final murio solo suicidandose fue triste TnT llore T:T

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  2. que historia para mas triste,jae se suicido
    nadie estuvo con el en sus ultimos momentos,
    solo tuvo los recuerdos de su amor en sus
    ultimos minutos de vida, esta historia me hizo llorar llorar :(

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  3. Oh llore mucho :C demasiado triste, me da cólera yunho! como pudo pensar en otra persona que no sea jae? Nadie se compara con su belleza! Al final me dio mucha pena como acabo, esta triste y solo su unica solucion fue el suicidio. Amo tus historias! Sigue asi !

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  4. ¡Qué triste! :(


    Me gusta como escribiste. Gracias

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